Un carro eléctrico puede mantenerse operativo durante muchos años. Su duración depende del estado de la batería, motor eléctrico, electrónica, suspensión, frenos, climatización y carrocería.
La pérdida gradual de capacidad de la batería tampoco significa que haya llegado el final del vehículo. Una batería degradada puede seguir funcionando y ofreciendo una autonomía suficiente para las necesidades de su propietario.
